miércoles, 13 de marzo de 2019

Duatlon Eibar (7º)

El pasado fin de semana tomé parte en el tercer duatlon de la temporada. Esta vez tocó Eibar, en la que era la primera vez que corría. 

El Arabatri volvió a ser protagonista, con 5 de sus participantes en los 5 primeros puestos. Solo Pello Osoro pudo seguir su estela. Como esa no era mi pelea, decidí salir de menos a más, hasta llegar a la transición en el puesto 8º, a la vez que mi compañero de equipo Joseba Plagaro. Solo que a él se le dio mejor dicha transición y tuve que sufrir encima de las dos ruedas para cogerle.

Por suerte conmigo iban Txomin Osoro y Mikel Goitia, que andan bien en bici y gracias a su colaboración coseguimos entrar en el segundo grupo. Pase dificultades en un circuito propicio para la gente fuerte, llena de repechos. Pero conseguí mantenerme vivo y al contrario que en Mungia, la paliza no fue tan grande. 

Así, conseguí salir sobre el puesto 10º a correr el último sector. Conseguí pasar a dos duatletas nada más salir pero me costó bastante coger a Mikel Goitia que se había escapado unos metros. A falta de km y medio pude cambiar el ritmo y sacar unos pocos metros que me valieron para ser 7º. 

Por delante nos sacaron un mundo, la gran superioridad de Arabatri asusta, un equipazo. 





sábado, 9 de marzo de 2019

Duatlon Spela (5º) y Mungia (11º)

Tras la media de Barcelona donde prevaleció la carrera a pie en mis entrenamientos, he tenido que adaptarme a esta minitemporada de duatlon que hay en Euskadi. Mi intención es correr tan solo los de aquí y quizá alguno fuera, sin ser ninguno un objetivo real.

Aún así, a uno le gusta rendir siempre bien y acudía a la primera cita con los nervios a flor de piel. Sobre todo nervioso porque mi rendimiento encima de la bici era muy cuestionable. Desde hace dos años no corro ningún duatlon y creía que iba a tenerlo olvidado. 

La carrera fue muy rápida desde el principio, haciendo el primer parcial muy rápido, a 3:17, lo que para mí hace un par de años era más o menos fácil ahora se convierte en una tortura. Y es que además el nivel ha crecido mucho y uno se va haciendo mayor poco a poco.

Cogí la bici en el segundo grupo y afrontamos la subida a Unbe con intención de atrapar a los que nos precedían. Lo conseguimos, pero Javi Goitia, a la postre vencedor de la prueba, se nos había escapado mucho. 

La segunda transición fue más rápida y pude salir a correr bastante bien, pero ya me sacaban todos algunos metros, por lo que me empleé a fondo para poder alcanzar la cabeza del grupo perseguidor. Me estaba saliendo un carrerón, y derrepente me vi con Tijero, Ganzabal y Sáez de la Fuente disputando el segundo puesto. 

Al sprint poco podía hacer, y sabía que todos eran superiores a mí, por lo que me la jugué a estirar el grupo con un cambio un tanto diésel, que no fue suficiente para poder romperlo. A poco menos de un km el cambio de los más jóvenes me hizo resoplar y abandonar toda esperanza de podio. La juventud volvió a ganar, pero yo quedé contento con mi 5º puesto, corriendo a un nivel otra vez muy bueno para mí, además en este último sector conseguí el 3er mejor parcial de la prueba. ¡No está mal!

A la semana siguiente, y tras una infección vírica volví al duatlon de Mungia, que tan buenos recuerdos me trae, ya que en 2017 fui 3º. Pero esta vez la cosa no iba a ser igual.

Otra vez la salida fue muy dura, comandados en los primeros km por Hoss Kaanache. Una confusión hizo que se equivocara de camino y fue entonces cuando Arabatri avivó el fuego. Una sacudida fuerte hizo que varios perdiéramos la comba del grupo, aunque yo conseguí correr al mismo ritmo que en Sopela. Eso si, el calentón que llevaba era bastante peor.

Y así cogí la bici, y con la fatiga y la mala suerte en la transición perdí el grupo delantero. Esperé al siguiente para no tener que ir solo y cebarme más. Me alcanzó un grupo donde Bizkarra y Mikel Goitisolo tiraron fuerte para conseguir alcanzar a algunos rezagados del primer grupo. 

Pero la cosa se torció en el último parcial. Tenía opciones de hacer entre los 10 primeros, pero los calambres me impidieron poder bien la última parte. Aún así, volví a correr al mismo ritmo que en Sopela, eso sí, esta vez fueron más los que me precedieron.

martes, 19 de febrero de 2019

Mitja Barcelona (1:11:43)

Este no fue el año de correr rápido en Barcelona. Tampoco es que fuera a por marca personal, mi forma no era la mejor ni mi rendimiento estaba siendo como otros años. Pero había entrenado para acercarme lo máximo posible.

La cosa se empezó a torcer el viernes por la noche. Amets, que vino con nosotros lógicamente, se puso malo y tuvimos que llevarle al hospital. En resumen, pocas horas de sueño y mal dormidos.

Al día siguiente fuimos a recoger el dorsal, y el rodaje previo tampoco me decía que estaba mal, pero la noche fue más complicada que la anterior e incluso habíamos decidido no salir. Sobre las 6:30 de la mañana me levanté y fui a la farmacia de guardia más cercana para intentar bajar la fiebre a Amets. Y sobre las 7 por fin le bajó. Obviamente, ya no podíamos dormir nada, así que de la misma fuimos a la salida.

El cuerpo no es el mismo cuando no duermes. Pareces estar en una realidad paralela. Ya calentando me veía que no, que el cuerpo no estaba. Pero quería intentarlo.

Se dio la salida y esta vez me costó más de un km encontrar "mi grupo", ese que os llevaría hasta el km 10 a una media de 3:20, lo cual estaba muy bien. Pero a partir del km 12 las cosas empezaron a cambiar. Un par de corredores nos cogió por detrás y eso hizo que cambiáramos un poco el ritmo. Me pasó factura y decidí levantar el pie a la espera del siguiente grupo.

El paso por el km 15 ya vaticinaba una buena pérdida. Pero aún podía intentar bajar de 1:11 si el cuerpo me daba la vuelta. 

Al paso por el km 18, después de la pequeña cuesta, la cosa fue a peor y un dolor punzante en la espalda me acompañaría hasta meta. Supongo que sería por la tensión de los dos días, o las dos noches, que allí pasamos. Me arrugué, no podía correr. Esa sensación de dolor la arrastré hasta el final de la carrera.

Finalmente crucé la meta en 1:11:43, lejos de mi objetivo, y a exactamente dos minutos de mi marca personal. Un mundo ahora mismo. 

Pero me quedo con lo bueno: un paso por el km 10 en 33:21, que es mi mejor marca en los 2 últimos años en esta distancia, sin tener en cuenta el tiempo oficioso de la Santurce Bilbao. Y, seguramente, habiendo descansado bien habría bajado mucho esa marca. Además, en los dos últimos km se me fueron entorno a 40 segundos por el dolor de espalda, así que la lectura no es tan mala.


¡Volveré!


viernes, 25 de enero de 2019

Cto Bizkaia Cross (16º)

No fue un buen día en la clásica carrera de Berriz. Ya he comentado en más ocasiones lo que opino sobre este circuito, más propio de un trail que de un cross, donde cada año se suceden las caídas y las consecuentes lesiones.

Por tanto, metido en plena preparación para la Media de Barcelona, no era cuestión jugarse el tipo. No obstante, una vez en carrera siempre se pide más. Intenté salir delante, y aguanté poco, hasta la primera subida. Llegaba con bastante carga y no fue posible aguantar a los mejores, sobre todo porque en la bajada la gente se lanzaba a tumba abierta, y un par de sustos en ambos tobillos hizo que me tomara la prueba con prudencia.

Así, me iban adelantando cada vez que llegaba a la zona de trail. Aunque la zona baja, donde se amontonaba todo el barro, tampoco es que fuera yo muy rápido... 

En definitiva, conseguí repetir el puesto de 2014, y es que me hago mayor y está costando entrar después de la lesión, ya que desde entonces había conseguido mejorar dicho puesto, logrando el mejor puesto hace dos años: 10º. 

Lo bueno es que conseguí puntuar 2º del club, lo que nos dio acceso al podio (3º). 




domingo, 6 de enero de 2019

San Silvestre Bilbao - Rekalde (1º)

No pude tener un mejor final de año. No daba un duro por mí, pero conseguí por 3ª vez (aunque no consecutiva) la victoria en Bilbao.

Después de una temporada corta y difícil, donde los problemas en mi isquio me dejaron fuera de la competición hasta bien entrada la primavera, conseguí ganar con la cabeza más que con las piernas. Y es que esta carrera es muy especial para mí, ya que aunque ahora sea santurtziarra me siento más bilbaíno que la baldosa, y correr en mi "casa" me hace una gran ilusión.

Y aunque sea una carrera de fiesta, que nos encontramos en mitad de la preparación para la temporada de cross, yo siempre preparo con mimo. Me cuido el día antes, intento dormir bien, estar descansado y visualizar la carrera, y más ahora, que no llegaba al 100%. Lo reconozco, es una carrera que preparo con mimo.

Y a pesar de todo, los antecedentes me daban como aspirante a la victoria, y es que tanto en 2015 como en 2016 así fue. Pero el año pasado me la perdí y quienes ocuparon las primeras plazas no eran corredores amateur precisamente. Un tal Clemens Bleinstein y Michael Wilms, con marcas por debajo de los 14 minutos y los 15 minutos respectivamente en los 5000 m marcaron un gran nivel. Y este año, aunque se ausentara el primero, el amigo Michael y otros conocidos como Nils Gerber (que me lo puso difícil en 2016), David Maldonado, Iñaki Pujana y Jon Enriquez (habitual en la disputa de la meta volante) iban a poner las cosas muy difíciles.






Así que yo me propuse un top 5, viendo mi nivel en las últimas carreras tampoco vaticinaba algo mucho más ambicioso.

Se dio la salida a las 16:30 desde el Guggenheim. Un tanto lenta, donde enseguida Iñaki Pujana y yo nos pusimos en cabeza marcando un ritmo crucero. Eché la vista atrás y el grupo aún era muy numeroso, por lo que al paso por el Parque de Doña Casilda, hacia el km 2, aumenté el ritmo en busca de reducir la cabeza de carrera.

El siguiente km discurrió por parte de la Gran Vía, pero donde realmente se me pusieron los pelos de punta fue en la subida por Doctor Areilza. Allí escuché los ánimos de muchos conocidos, lo que me dio alas para imponer un puntito más al ritmo, que siguieron sin problemas mis cuatro acompañantes: Iñaki, David Maldonado, Michael Wilms y Jon Enriquez. Miraba con sigilo, estudiaba a los rivales y sorprendentemente no sentía que Wilms fuera tan fino como demostró el año pasado. Seguramente no vino muy en forma... David iba muy bien, aunque en el paso por el Parque de Amezola perdió unos metros en la bajada, pero seguramente fuera un descuido.

Iñaki seguía al frente de la carrera, marcando un buen ritmo y confiando en que alguno de nosotros flaqueara hacia la parte final. Al paso por la meta volante, que se llevó Jon, aumenté de nuevo el ritmo, conocedor de la cuesta que sube desde la Plaza de Toros hacia Rekalde. Conseguí soltar a Jon y ya solo marcharíamos 4 atletas hasta la meta.

La cosa pintaba cara, nadie más parecería flaquear y mis piernas ya no estaban para muchos más trotes. Me puse a "rueda" esperando el ataque de Michael que no llegó. Bajando por Avenida del Ferrocarril noté que aún tenía ritmo, pero que estaba cansado para un sprint masivo. Sabía que Iñaki no suele tener mucho cambio, pero David, como corredor de medio fondo me podía romper fácilmente. Y desconocía el final que podía tener nuestro amigo alemán. 

Así que si quería ganar la carrera tenía que jugármela de lejos... Con muy poca confianza lancé un ataque a falta de unos 500 m para la meta. Un poco precipitado, y más cuando vi que todos me respondían bastante bien. Pero solo quedaba la bajada de Gordóniz para hacer el último giro hasta meta. Y coño, las piernas iban, pero yo me imaginaba como en ese momento en el que estás al punto del tropiezo por la velocidad que llevas, me pasaban por la izquierda y por la derecha a toda velocidad. Pero no pasó. Miré hacia atrás en el último giro. Venían a 3 o 4 metros, pero ya estaba, iba a volver a ganar!!!






La sensación fue la mejor de las 3, porque mis rivales eran muy buenos y porque significa una victoria sobre una lesión que ha tardado un año en eliminarse. Por eso, porque fue en casa, rodeado de grandes amigos que tengo en este deporte: Ruso, Pascu, Héctor... y como no, Saioa, que volvió a su nivel después de haber sido madre de nuestro hijo, que también nos esperaba en meta... ¿Cómo no me va a gustar esta carrera?

Y como no, a la organización, que quiso contar conmigo para la carrera. ¡Espero poder estar el año que viene!








martes, 25 de diciembre de 2018

Campeonato Euskadi Media Maratón (2º)

El domingo 23 de diciembre, en una fecha muy navideña, se presentó el Campeonato de Euskadi de Media Maratón en Basauri. No estaba en mis planes, pero desde el club me dijeron a ver si podía participar para poder puntuar y aunque no estaba entrenado para ello acepté. 

La participación fue bastante pobre ya que la fecha no es muy adecuada y el circuito no se presta para correr rápido, ni mucho menos. Además, hay que tener en cuenta que la semana anterior se disputaba el Campeonato de Álava en Gasteiz, una ciudad preparada para albergar una Media Maratón digna, en la que se puede correr y que cuenta con una muy buena participación.

Pero así son las cosas y así nos tratamos de adaptar. Como he dicho, mi preparación no estaba enfocada para una distancia tan larga a estas alturas, pero es cierto que he entrenado bien hasta la fecha. En la lista de inscritos vi que los principales rivales iban a ser Julen Larruzea y Pello Osoro, aunque no quiero olvidar a Sergio Mijancos, que como siempre, se muestra muy valiente en este tipo de pruebas.

Nos presentamos al evento cuatro valientes del Atletismo Santurtzi: Enrique Pamo, Fernando Hernández y Josu Ronda, quien recientemente había corrido la Maratón de Valencia.

Se dio la salida a las 11 de la mañana y enseguida se pusieron a tirar los corredores que disputaban las carreras de 5 y 10 km. El ritmo fue bastante lento hasta el km 5, que pasamos en exactamente 18 minutos. Una vez pasado este punto el ritmo se incrementó bastante, haciendo un parcial de 16:44 en los 5 siguientes. Yo me mantenía a rueda, guardado todo lo posible en un circuito "toboganero" y estrecho. Era mi única opción, porque no sabía como iba a responder mi cuerpo en los km finales. Una vez pasado el km 8 Julen tomó la iniciativa y ya nadie le pasaría hasta la meta.

Ya en el km 10 solo quedábamos 3 corredores en cabeza: Larruzea, Osoro y yo, y fue a partir del km 12 cuando mis sensaciones fueron cambiando. Cada vez me costaba más seguir el ritmo crucero, y aunque no estaba mal del todo sabía que se me iba a poner cuesta arriba la lucha por la victoria. El siguiente parcial fue también muy rápido, teniendo en cuenta que subíamos una buena cuesta llegando a Arrigorriaga (17:11). 

A la vuelta, en la cuesta más dura Julen incrementó el ritmo y vi como a Pello le costaba seguir. Me enganché bien y me veía fuerte en la subida. Pero en el llano me costaba ir tan rápido, y aquí es donde marcamos un buen ritmo 3:19 para el km 17 y 3:21 para el 18. Sabía que estaba en mi límite y solo trataba de seguir a Julen hasta donde pudiera para sostener el segundo puesto.

Pasamos el km 19, ligeramente hacia arriba, en 3:23, lo que me supuso una tostada interesante, pero aún seguía pegado esperando llegar a meta cuanto antes. El km 20, también con ligera subida lo pasamos en 3:25 y ya tuve bastante. Levanté el pie y procuré tomar aire para afrontar el último km.

Disfruté la entrada, y creo que me vino bien tener una buena renta con Pello para no exprimirme más de la cuenta pensando en las siguientes carreras, y es que 21 km son muchos a estas alturas para recuperarse bien.

En definitiva, este fue el resultado final:

1. Julen Larruzea 1:12:45 (Campeón de Euskadi)
2. Gontzal Bilbao 1:12:54
3. Pello Osoro 1:13:15
4. Sergio Mijancos 1:15:38
5. Agustín Ruiz 1:17:04

Mis compañeros de equipo entraron en los puestos 7º, 8º y 9º, y gracias a ello conseguimos ser campeones de Euskadi por equipos.

En cuanto a lo personal, me encontré bien hasta mediada la carrera y supe sufrir en los últimos km. Teniendo en cuenta el circuito, considero que mi tiempo fue bastante decente, sabiendo además que la primera parte fue muy lenta. Por fin tuve mejores sensaciones y aunque me falta ritmo con paciencia creo que cada vez iré un poco mejor.

Por otro lado, esta es la medalla que me faltaba en el conjunto de campeonatos que he corrido, por lo que me hacía ilusión poder conseguirla, aunque obviamente estoy lejos de los mejores atletas de Euskadi, sobre todo viendo el nivel en el Campeonato de Álava y conociendo el gran nivel de atletas que hay en Guipuzkoa. 

Toca recuperar (que va a costar) y afrontar la última del año, también muy especial!!


martes, 11 de diciembre de 2018

Gabonetako Krosa (6º)

El pasado domingo teníamos en nuestro plan correr los 10 km de Portugalete. Una prueba sobre una distancia que nos da mucha información del nivel en el que nos encontramos y que yo, personalmente, tenía muchas ganas de que corriera Saioa, ya que ella aún no tenía una marca que hiciera justicia a su calidad.

La primera vez que la corrí fue en 2009 (59º con 37:37) y repetí en 2010 (11º con 35:04). Desde entonces no había vuelto.

El problema de esta carrera es que es muy pronto: 10:00. En mi caso jugó un gran papel, ya que horas antes habíamos tocado en Rentería, por lo que las horas de sueño me jugaron una mala pasada. Y es que tenía más ganas de dormir que de competir.

En la salida nos encontramos con Chotis, que nos recogió los dorsales. Y es que ahora somos tres, y la parafernalia para salir de casa hay que saber gestionarla. Calentamos desde casa y así ya teníamos medio trabajo hecho.

En la salida nos encontramos con grandes atletas: Alfonso Mendoza, que venía desde Castro, Miguel Ferrer, desde la Rioja, además de Ricardo Ortiz, conocido por partirse el lomo en la pista de Santurtzi y otros atletas que pondrían las cosas difíciles como el triatleta Javi Pérez o Iñaki Pujana.

Se da el pistoletazo y me quedo atrás, y desde la distancia veo como Alfonso hace un gran hueco. Sale a tope el tío y Oier Irusta intenta seguirle. Poco a poco vamos formando un grupo perseguidor con los atletas antes mencionados. El viento es bastante fuerte de cara a partir de 1,5 km y Miguel empieza a hacer unas "s", jugando a que alguien entrara en el relevo. Se mosquea, porque nadie entra. No quiero entrar en polémica, pero que un tío de 2:21 en maratón nos pida relevos a nosotros es de coña.

Da igual, yo me encuentro bien y entro poco después que Ricardo. Alfonso está cada vez más cerca y es cuestión de paciencia que le cojamos. Pero a partir del giro en el polideportivo la cosa se tuerce. Miguel aumenta el ritmo y me es difícil mantenerlo. Tengo que desistir, así que dejo unos metros. Iñaki Pujana también sufre. Al paso por el km 5 veo que no están muy lejos, y que si consigo recuperar igual podría volver a alcanzarles. Además, el grupo ya había cogido a Alfonso, aunque en su caso, se había dejado coger.



Pero cada vez me encuentro peor, no encuentro las sensaciones que he tenido al principio de carrera. Me alcanza Iñaki e intento seguirle, pero no hay cuerpo ni tengo ganas de sufrir. Miro hacia atrás y veo que tengo mucho hueco con los siguientes, por lo que bajo más el ritmo para ver si recupero.

Este momento de crisis no me dura mucho y a partir de ahí solo pienso en mantener un ritmo crucero hasta meta y pensar en la siguiente carrera.



Alfonso gana la carrera, seguido de Javi Pérez y Ricardo Ortiz, ganador hace dos años. Yo soy 3º senior pero 6º en meta.

Destacar que los 4 primeros bajaron de 33 minutos, un tiempo que en condiciones normales creo que podría haber hecho, ya que en la Santurce a Bilbao pasé el km 10 en 32:45. Yo lo hice en 34:04, que es de mis peores marcas en la distancia desde hace muchos años. 



En resumen: 
- Trasnochar no mola, y a mi edad se nota cada vez un poquito más.
- El ritmo de 3:20 lo tengo interiorizado y voy cómodo, pero a partir de ahí toca sufrir. De hecho pasé el km 5 en 16:27 (3:17 min/km). 
- El cuerpo está ganando la batalla a mi mente. Tengo que trabajar eso.

Por otro lado, Saioa por fin hizo la carrera que merecía. Bajó todos los km de 4 minutos y consiguió entrar 3ª, detrás de Natalia Gómez y Dolores Marco, con un tiempo de 38:35, lo que supone su mejor marca personal. Aunque yo sé que vale aún menos.